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octubre 15, 2012

Ni monarquía ni dictadura

Nos evitaríamos de muchas calamidades si encarásemos al fin el relevo definitivo de unas fórmulas políticas caducas y en evidente proceso de degeneración. –Jorge Mª Rivero-


Tanto en una como en otra tienen fácilmente cabida la corrupción. Con un régimen u otro, de ambos, no saldremos de la misma. Ni de otros males que llevan inherentes.

De la corrupción de ayer a la de hoy.
Con Franco hubo mucha corrupción, a escala menor se puso de moda el estraperlo de víveres al no haberlos a venta libre. Era un red que explotaba el hambre existente en la nación española, el que pasaba irremisiblemente todo el que no podía costearse la adquisición de alimentos mediante este medio, desde la barra de pan de la vendedora callejera al tabaco –este producto nada alimenticio, por cierto-, que también estaba racionado, tenía otra cartilla, no estaba incluido en la Cartilla de Racionamiento con sus cupones a cortar por el tendero tras servir al cliente lo estipulado oficialmente. Si para el estraperlista callejero constituyó durante equis años un modus vivendi, modo de ganarse la vida, fue el origen del enriquecimiento de muchos intermediarios de la industria alimenticia, que no tanto los proveedores, sino tenderos y miembros de la administración de esta rama. Se hicieron… “negocios” con alimentos enviados del extranjero; por ejemplo, con barcos cargados de harina para la panadería –recordemos el tapado escándalo del Consorcio, porque en él había un jerifalte del régimen-. La hambruna que padeció una España aislada por la victoria de Franco, que, en el fondo, fue la de Hitler, dio origen a muchos enriquecimientos ilegales y a grandes fortunas. Creo no incurrir en exageración afirmando que de aquel tiempo data el gran impulso que tomó la corrupción.

Corrupción perenne.
Como nos enseña la Historia, y la Vida a quienes contiendas bélicas nos tocó vivir, las guerras con sus posguerras generan muchos nuevos ricos, que no se extingue la casta del logrero. Siempre el totum revolutum, río revuelto, y, como reza el refrán, “a río revuelto, ganancia de pescadores”, cuya explicación es que el desorden y las guerras presentan ocasión propicia al beneficio ilegal para los aprovechados. Ello ocurre en la guerra y en la paz; en ésta cuando no hay un orden moral, cuando se deja vía libre al caco, lo que el Gobierno no debe permitir por jerifalte que sea el que “le gusta lo ajeno más que lo propio”. Ya no digamos si de políticos se trata, debiendo empezar por perseguir a los de su propio partido. Tras la dictadura franquista sucedió la monarquía juancarlista, pero la corrupción perenne, continua, incesante, sin intermisión. Y de tal manera que tan incesante afluente ha incrementado sus pestilentes aguas al punto o lugar a que se ha llegado.

España casi vagón de cola.
Es el penúltimo país de los arruinados por la corrupción. Evidentemente ésta parte de haberse traducido la rectitud moral por la más torcida inmoralidad política con clave, como no puede ser por menos, en la mentira. Nunca como en la actualidad podemos comprobar la veracidad de este aserto del novelista, dramaturgo y poeta, que ya he citado en alguna otra ocasión por lo que tiene de básico, Luís Dumur: “La política es el arte de servirse de los hombres haciéndoles creer que se les sirve”. ¿De qué nos ha servido al país como jefe de Estado el dejado por Franco? Hay quien le apunta como su único mérito su actuación el 23 F, pero esto está reputado como montaje y él no ha tratado de probar que no lo es, de refutar tales escritos. Acaso le resulta tan imposible como su consagración al papel de donjuán, de hombre de negocios y de safaris.

En estas tres facetas, que definen su vida totalmente, se ha servido de los hombres, de su puesto político. Haciendo uso del artículo 62 que estipula entre las “Funciones del Rey” el mando supremo de las Fuerzas Armadas, pudo impedir la ilegal actuación de José María Aznar en la guerra de Irak formando trío con Bush y Toni Blair –se hubiera evitado el atentado del 11 M no aclarado por el PP ni por el PSOE- . A los innumerables crímenes incruentos, pero crímenes, del bipartito hay que añadir este atentado de primera magnitud. El jefe del Estado ha sido permisivo con los Presidentes del Gobierno, y éstos con él, no interfiriendo en sus actos, teniéndolo que hacer en virtud del artículo 64 de la Constitución: “Refrendo de los actos del Rey”. Ni el Gobierno ni la Prensa ha ejercido control alguno sobre la Monarquía; hasta últimos de 2011 se mantuvo al margen de la crítica. Lo del matrimonio Urdangarín-Borbón vino a ser la gota que rebosó el vaso de pasos indebidos de la Familia Real, cual el donjuanismo del rey, los matrimonios de los hijos, los asuntos y divorcio de la infanta Elena, etcétera.

Monarquía, dictadura y trinque.
Las monarquías encierran grandes dosis, por así decirlo, de dictadura, lo primero que “dictan” reyes y dictadores es su enriquecimiento –“no hay rey pobre”, escribe Juan Balansó-, sus protagonistas no dejaron de distinguirse por el elevadísimo nivel económico a que llegaron. En cuanto a dictadores paremos miente, por ejemplo, en la fortuna del dictador chileno Augusto Pinochet o en la del cubano Fidel Castro. Franco no hizo negocios, pero se lo permitió a su familia, y muerto el dictador ésta no fue exilada ni confiscada su fortuna. En cuanto a reyes no vayamos lejos, véase la que tiene Juan Carlos I según la revista Forbes. O según recientemente The New York Times pone de relieve: 2,300 millones de dólares, casi 1.800 millones de euros. A los varios políticos de este reino que hizo Franco en vida –reino sin rey- tampoco les ha ido mal económicamente con Juan Carlos I. Pero al parecer en orden a negocios su majestad ha predicado con el ejemplo.

Seudo dictadura de vuelta.

Lo triste y vergonzoso son las palabras que Rajoy acaba de proferir: “La situación económica por la que atraviesa España es muy difícil, complicada, y tenemos muchísimas deudas”. Ya es demencial que suele echarse la culpa al españolito de a pie. O se le ha tomado por iletrado y retrasado mental. Nada más injusto que nos roben y encima tengamos que pagar lo que nos han quitado. Y ya en el colmo de la desfachatez que estando tiranizada la sociedad civil por Rajoy, con sus ínfulas de dictador, se hable de democracia. Algo además inadaptable a una monarquía. Tampoco es muy honesto, que digamos, que se apele a una Constitución quebrantada en su mayor parte. Pero, bueno, la dictadura se lo permite todo. ¿Para cuándo una democracia de realidad, que no de realeza, sin la epidemia de corrupción de la que cada día se descubren nuevos brotes? Sólo algún paniaguado –o necio integral, que de éstos siempre hay plaga como ya se consigna en el Eclesiastés- puede hacer que entiende –el necio incluso “entender”- la pervivencia de la medieval monarquía en pleno siglo XIX y en Europa. Con su derecho de herencia, como si de una finca se tratara, y con toda su parafernalia que entra de lleno en el lujo y en lo peripatético o ridículo y extravagante. ¡A qué inverecundia y ruina ha llegado la nación española con esta monarquía y sus políticos del bipartito gobernante!

MANUEL LÓPEZ PERALTA


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octubre 01, 2012

La obediencia ciega de la policía

En la historia humana los peores crímenes se han cometido en nombre de la obediencia más que de la rebelión.


El secretario general del Sindicato Unificado de Policía (SUP), José Manuel Sánchez Fornet, ha sugerido este sábado que las cargas policiales llevadas a cabo el pasado martes día 25 en la estación de Atocha tras la primera protesta de la Coordinadora 25S en los alrededores del Congreso le deberían "costar el cargo a alguien".Comunicado del SUP

La obediencia ciega y las cargas policiales en rodea el congreso
Fuente: política.ElPais


Pienso que lo primero de todo tendría que costar el cargo a los policias que han usado más allá de lo razonable su fuerza bruta y si realmente se llega a demostrar que fuerzas policiales estan entre los manifestantes incitando a la violencia, estos deberian ser los primeros en sufrir el peso de la ley, en el supuesto, muy discutible, de que aún quede un rayo de justicia en éste innoble país. En cambio de lo que si si estoy convencido es de la brutalidad policial en España.  

Estamos inmersos en el laberinto legal de la "obediencia ciega", por el que tantos crímenes han quedado impunes y es que una excesiva obediencia a la autoridad, sin planteamientos éticos por los que obedecen, puede dar lugar a cometer atrocidades o dejar parapléjico a un ciudadano.

La obediencia de la polícia a sus mandos sin límitación alguna puede dar lugar a injusticias irreparables, que quedarán como simples y macabras anécdotas de un país en plena dictadura, en el que los medios de comunicación callan y manipulan cifras. No estamos ante una obiediencia infantil del hijo hacia el padre o una obediencia religiosa producto de la fé, nos encontramos ante una obediencia voluntaria hacia unás ordenes producto de una linea de mando que se inicia en despachos de políticos corruptos, incultos y sin moral alguna.

Yo entiendo la obediencia ciega de la policia a sus mandos como una obediencia voluntaria en algunos de los casos, una obediencia infundada en otros y una obediencia ficticia tras la cual se justifica la reacción de ciertos elementos que de no llevar placa presuntamente formarian parte de los delincuentes peligrosos que andan sueltos por nuestras calles.

Este tipo de obediencia incuestionable es la que povoca situaciones estúpidas como las que contempla que solamente puede equivocarse quien dá las órdenes y nunca quienes las cumple. Esta máxima entiendo que sería válida para la sociedad del siglo XIX, no para los ciudadanos libres del siglo XXI. Se equivoca tanto el que órdena como el que cumple las órdenes sin cuestionarlas.


Vivimos en una sociedad donde no son los mandos policiales, sino la propia polícia la que es objeto de odio, el asco y la repulsa a las fuerzas de represión gubernamentales llega incluso a superar al sentimiento hacia los políticos.

Todos estamos a la espera que la voz del secretario general del Sindicato Unificado de Policía (SUP), contra algunos mandos policiales, se haga extensiva contra los propios polícias que pertenecen a esa masa que muchos acusan de presuntos delincuentes uniformados y que la obediencia ciega sea desplazada por la rebeldía ante mandos inoperantes.

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septiembre 30, 2012

La violencia de Rajoy y su gobierno

El presente gobierno viene ejerciendo la coacción desde que entró en funciones, ¡y qué función la que esta representando!


Es una tragedia para reír o sainete para llorar. (Ramón de la Cruz). A los crímenes morales que está cometiendo se cree autorizado, pensando cerrilmente que a la ciudadanía no tiene otro camino que acatarlo, porque si se rebela y lanza a la calle serán anulados por la policía.

Ni que decir tiene que tal criterio es de suma arbitrariedad y opuesto a la democracia, así como que encierra enorme violencia: la de imponerle por la razón de la fuerza la tortura al ciudadano, siendo imposible por la fuerza de la razón, de la que carecen por completo Rajoy y su Gobierno. ¿Acaso no es machacar a la clase media y destruir en el acto la más humilde la política económica que sigue? Es evidente que sí. La política de este Gobierno es ante todo violencia. Ésta –lo dije el otro día y lo repito hoy, nunca se repetirá lo bastante ante la obstinación de ellos a someter a la sociedad- no es en un principio de la ciudadanía, la violencia radica en el Gobierno con sus decisiones.


La violencia y la coacción al pueblo por encima de la democracia y la justicia social

La violencia de los Presupuestos.

De éstos se deduce tanta torpeza como violencia; se esquilma, exprime más al ciudadano, mientras los gastos de la casta política quedan intactos. ¡Ya es violencia! Ya lo es, evidentemente, en la acepción de “dar interpretación o sentido violento a lo dicho o escrito” (DAE).

Muy violento hay que ser para crear estos Presupuestos tan irracionales, tan injustos. Ello es irrefutable, y que no nos vengan con milongas, camelos. No hay sino violencia, violencia y violencia en el Gobierno que hoy tenemos y que apenas ocupó el poder defraudó a sus votantes, no en el angustiado españolito. ¿Se echa a la calle o le echan a la calle? Pues lo uno y lo otro; el que no lo está ya, se ve a corto plazo en el paro, en la calle, que no, ciertamente, fumando un puro por la Quinta Avenida de Nueva York.

Violencia es en una democracia las determinaciones, tan caprichosas como inútiles, que sin someter a la opinión pública toma Rajoy.

Mordaza a la sociedad civil.

El que se le haga pagar el pato, los vidrios rotos que rompieron otros, ya es por sí mismo gran violencia, pero si además se pretende imponer al ciudadano la aceptación sin rechistar de draconianas medidas que adopte el Gobierno con ínfulas absolutistas, esto es una violencia que clama al cielo.

A lo que parece no se ha enterado Mariano Rajoy que es presidente de una democracia, aun cuando en realidad ésta sea bastante deficiente. Da la impresión de que, por el contrario de avanzar en democracia, retrocedemos a la dictadura franquista con aquellos guardias de uniforme gris que denominaron Policía Armada a los que el régimen concedía mucha prepotencia, porque venían a ser sus custodios. Después, por supuesto, de la policía secreta, de la Brigada Político Social, las checas. En fin, todo el entramado inherente a las dictaduras de la índole que sean.

 El filósofo alemán Max Stirner dijo que “el Estado tiene su propia ley de violencia, pero la del individuo la llama crimen”. Mucho se ha cambiado en justicia social del siglo XIX a nuestros días, aunque también es cierto que no falta quienes pretenden –a beneficio suyo y con avaricia despiadada- que se eche marcha atrás, anular la eficacia de las victorias conseguidas en este terreno.

¿Qué se propone Rajoy?

De positivo nada. Él está entregado a lo suyo, y ya sabemos en qué fija su interés en política. Los españoles, a excepción de los políticos, le importamos un bledo; su “reinado” está siendo y no va a dejar de ser el de la violencia por excelencia –a ver si tenemos la suerte de que no cumpla en él los cuatro años-, continuará ejerciéndola y, consecuentemente, incrementará la crispación. ¿Cómo no ha de irritarse, exasperarse, el ciudadano sufriendo la destrucción a que es sometido? La violencia han venido ejerciéndola los políticos desde que empezaron a generar la crisis. ¿En virtud de qué leyes? Hay que preguntárselo a Rajoy, pues supongo que no al moro Muza. Al parecer piensa el presidente y su Gobierno que pueden mandar a su arbitrio en haciendas ajenas, incluso en la cartera del prójimo. También es de religión y de ética respetar los bienes ajenos, todo bien. (Si no son como los de Urdangarín, claro es).

Violencia de los guardias alabada por el Gobierno.

En cuanto a lo sucedido ante la Cámara baja o Cámara de Diputados –más de la mitad tenían que eliminarse, en España sobran políticos y falta calidad política- se ha imputado a los manifestantes la pretensión de quebrantar una ley, pero ¿por qué no habla el Gobierno de las leyes que defienden al ciudadano y que no se tienen en cuentan? Si de los Códigos vamos al texto de la Constitución no solamente encontramos que hay artículos de protección al ciudadano que no se cumplen sino que la política habida ha hecho imposible de cumplir. En texto alguno legal no hay, desde luego, nada que justifique la violencia, proceda de donde proceda.

La violencia de los guardias en vídeos quedó como prueba eficiente. En la última ocasión y en todas; en alguna se ha llegado a ver incluso maltratar a una chica o a una mujer mayor. Ellos se hallan crecidos generalmente en que, aunque se pasen, aunque practiquen ensañamiento, les van a dar la razón sistemáticamente –por ser vos quien sois: los defensores del Gobierno-, y, aparte de esta ventaja, en que tienen los pertrechos de su equipo de defensa. Van en plan de colmeneros frente a una colmena de abejas, sólo les falta una coraza de siglos pasados para las batallas, pero llevan la protección del casco, visera, escudo a lo medieval… Si además emplean armas arrojadizas, ¿por qué extrañarse que les respondan con otras armas arrojadizas? Triste destino y oficio el de los guardias: tirar piedras contra su propio tejado. Y termino este punto y este escrito con unas palabras de Churchill:A quienes no conocen otro lenguaje que la violencia, hay que hablarles con su propio idioma”.

MANUEL LÓPEZ PERALTA



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septiembre 27, 2012

La caótica política de España

Se les ha dicho a los políticos por activa y por pasiva que la crisis la han generado ellos, siendo meros títeres de individuos que defienden intereses espurios aun cuando sin olvidarse de los propios y de los de sus parientes y amigos, asimismo con su permisividad ante los corruptos que se producen en todos los ámbitos y su aterradora estadística en el de los banqueros y políticos. Éstos son financiados por la Banca y, como en compensación, han de hacer los presidentes del país, y hacen, oídos sordos con el trinque de tales sujetos, más aún, cuando sale a la luz la corrupción de alguno de ellos, la condena judicial, el Gobierno se lanza raudo a la concesión de indulto.

Así, entre otras descabelladas acciones, lucha el presidente Rajoy para salir de la crisis. El fracaso le tenemos a la vista día a día con el aumento del número de parados. En lo que no fracasa es en esquilmar a la ciudadanía que no está en el paro, en la hambruna y sin techo. Su política pone de relieve que, si no por inconfesables fines –no dejan de estar a la vista pero lo esconde- es de una ineptitud manifiesta. Resulta increíble que los políticos no se percaten de que están al servicio de la banca y los mercados; concretando, que traten de hacernos creer que no lo están sino al de sus votantes y no votantes. Cuando no eran dominados por el gran capital, antes que por la ciudadanía miraban por ellos, que, como dice el dramaturgo, novelista y poeta suizo Luís Dumur, “la política es el arte de servirse de los hombres haciéndoles creer que se les sirve”.

La mala imagen de nuestro país.
La pésima imagen de España repercute en lo económico. ¿Cómo no ha de haber violencia ante la indignación que, natural y lógicamente, provoca la abusiva, tiránica, actuación del Gobierno que está asfixiando al ciudadano? Pero es lo de siempre –más aumentado que ni mínimamente corregido-, lo que señala León Tolstói: “Los gobiernos necesitan ejércitos [ahora es la policía] que les protejan de contra súbditos esclavizados y oprimidos”. Sí, pero también a veces les salió el tiro por la culata, precisamente en tal época de los zares, cuya opresión a sus súbditos propició la revolución. Por si faltaba algo que dejara de desacreditar al Gobierno que venimos padeciendo, que viene hundiéndonos, no falta la violencia. Y ésta para INRI atribuida al ciudadano -¡que cinismo!-, violencia la que viene practicando el Gobierno al que le encaja perfectamente este aserto del citado novelista ruso: “El Gobierno es una asociación de hombres que ejercen violencia sobre todos los demás”. Como dice Cayo Lara, “la gente está en la calle porque está sufriendo mucho”.

Las falacias de Mariano Rajoy.
Es alucinante el extremo a que él y los miembros  de su Gobierno, siguiendo su batuta, llevan la mentira, el engaño. Se pide enérgicamente, con ansia de salvación –de la miseria, la hambruna, la misma muerte- que dimita el Gobierno. A Rajoy le han protestado por su política de recortes y demás –españoles- durante su estancia en Nueva York, mientras él, echándole rostro, ha lanzado un baladí discursito de reconocimiento –dijo- para los españoles que no se manifiestan a pesar de la crisis económica y las medidas de recorte del Ejecutivo. “Son –tuvo la osadía de manifestar- la inmensa mayoría de los 47 millones de personas que viven. (…) Esa inmensa mayoría de españoles está trabajando, el que puede, y dando lo mejor de sí”. ¡Qué guasón, qué bromista es! Él sabe que tal inmensa mayoría –los que salen a la calle y los que no- están detestando de su mentira, lo fue todo su programa de Elecciones, nada absolutamente ha cumplido, sino todo lo contrario, nadie mintió total y radicalmente como él, ningún expresidentes, y mintieron bastante.

La inconsciencia personificada.
(Sí, al estilo de la infanta Cristina). A decir de Federico Jiménez de Losantos:
… como Mariano no reconoce nada de lo que pasa, como el rey está a sus negocios y comisiones y Corinas, aquí nadie…
Y con referencia a la batalla que presenta Artur Mas por la independencia de Cataluña:
No crean un Estado, rompen un Estado, rompen el Estado español, lo hacen deliberadamente, lo vienen haciendo minando de una manera sistemática gracias a la colaboración, a la cobardía, a la traición de los Gobiernos de España, sin excepción desde UCD al actual de este silente Mariano Rajoy Bret que pedía una mayoría absoluta, se la dieron y no sabe qué hacer con ella.

Descalificación por doquier.
Desacreditados y desautorizados estamos en cualquier parte del extranjero y aun dentro de España en la que se halla en crisis no sólo su economía, también su integridad geográfica, aparte de los valores morales. El espectáculo que se está dando es sumamente oprobioso, por mucho que vayan el presidente y el rey a Nueva York a poner un parche. Por mucho que el Gobierno pretenda trabucar los hechos, las cargas de la policía son brutales y constituyen auténtica vergüenza, que para colmo de la misma lo alaba, para el Presidente y para el jefe del Estado. Con cordura y honestidad no debe este Gobierno alardear de la mayoría absoluta obtenida, dado su patente fracaso, las pruebas que está dando de cobardía e incapacidad. Naturalmente que me refiero al suceso lastimoso y funesto que con él han encontrado sus votantes. Éstos, es axiomático, no le concedieron su voto para sus incalificables hazañas; por ejemplo, aumentar, a mayor velocidad de la que tenía, el paro, no informar, crear el “desahucio exprés” para que rápido, muy deprisa se vean en la calle las familias que desde el paro no pueden pagar la hipoteca o el alquiler de su vivienda. ¡Buena ayuda, caramba!

La mentira y la injusticia de Rajoy.
Entre los que protestan en la calle hay muchos que le votaron como único recurso, asqueados del anterior Gobierno, y concibiendo esperanza en sus promesas. Si antes llega a La Zarzuela, antes se pone de manifiesto el total incumplimiento de la palabra dada. Bastantes años, por el contrario, tardó en revelarse la conducta “no ejemplar” del rey, de su yerno Urdangarín y alguno más de la familia real, siendo así que hoy día una monarquía ha de basar su existencia en la ejemplaridad, lo que no le impide ser un régimen anacrónico, obsoleto, inservible y, por todo ello, inconcebible. ¿Qué la monarquía implica la unidad de España? ¡Vamos, qué tontería! Con idea de defender el separatismo vasco y el catalán, principalmente, se crearon las Autonomías, y ya vemos lo que está pasando. Y cuán “tenazmente”, por la otra punta, defienden el rey y el presidente la unidad de España.

MANUEL LÓPEZ PERALTA

        

           



        
                                 





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septiembre 12, 2012

Brutalidad policial de la España fascista

Cataluña salió a la calle, cientos de miles de catalanes chillan engañados por unos políticos que no estan dispuestos a perder sus privilegios: "queremos ser un Estado europeo".

La casta política catalana despierta el sentimiento separatista de los catalanes tienen que seguir siendo protagonistas y necesarios, aunque sea alimentando el odio.
Rajoy por su parte hace apología de patriotismo, llamando a la unidad hipócrita, para sacar a España de la crisis.

Mientras,  los ciudadanos de cataluña escuchan los cantos de las  "putas sirenas que representan la clase política" yo prefiero escuchar a un ciudadano catalán de los muchos que han sufrido la brutalidad de unos policias antidisturbios dignos de cualquier gobierno dictatorial.

Los policias muchos de ellos tienen hijos, familiares y amigos desempleados, ellos mismos están sufriendo las consecuencias de los recortes a los funcionarios, pero sobre toda ésta miseria que tambien les alcanza,  parece ser que puede más el odio hacia la sociedad de mafiosos delincuentes en que cobardemente se transforman tras un uniforme.

Mi hijo a diferencia de lo que dice en el video este ciudadano machacado por la policía, si sabe ya la diferencia entre lo que deberia hacer la clase política y lo que realmente hace y a quien defiende y tambien sabe, porque se lo he explicado, el acoso policial a los ciudadanos cuando estos piden lo que les pertenece.

Video Sergi Garcia: Brutalidad policial. En Vimeo porque al parecer ha sido censurado por el todo poderoso Google-YouTube.


Sergi Garcia: Brutalitat policial from El Guaita on Vimeo.

¿Dónde están los jóvenes de éste pais? ¿donde está las recriminaciones de la Iglesia ante el Estado neoliberal?.

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septiembre 08, 2012

Esclavos de la dictadura económica

No te dejes engañar, vives en la peor dictadura que te puedes imaginar, una imagen distorsionada de la realidad, creces en una ilusión de democracia inexistente.


Rompe tus cadenas, vive en continúa lucha contra el sistema, no consumas más de lo necesario, no acudas a fiestas populares, no alimente a las alimañas con tu dinero, utiliza tus redes sociales, habla con tus amigos, convencelos para que sigan un modelo de vida antisistema. La guerra la hemos perdido pero al menos no alimentes al sistema.

A ver si te enteras, estás en una dictadura del capital avalada y defendida por tu rey, los políticos que tú votaste, no hay nada peor que ser esclavo y no percibirlo. Otros somos esclavos a la fuerza, obligados y aunque en tu estupidez no te das cuenta pero el resultado no es el mismo.



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